20 - 40 - 60
Represento a la clase trabajadora a través de una metáfora del desgaste.
20, 40 y 60 condensan tres edades en el recorrido de una vida laboral sometida a la presión constante de producir, resistir y seguir siendo útil. Esa presión no solo viene impuesta desde fuera, también la sostenemos nosotros al aspirar a un nivel de vida al que el propio sistema nos induce.
No muestro el cuerpo trabajador directamente. Fotografío un tubo de tinta, succionado poco a poco hasta quedar prácticamente seco, colgado de una horca que remite a la asfixia de la presión laboral y económica. Presento la imagen como símbolo de una existencia que el sistema mide por su rendimiento y consume progresivamente hasta el límite.
Esta secuencia no se refiere solo al paso del tiempo, sino a la forma en que ese tiempo es utilizado. Juventud, madurez y proximidad a la jubilación son fases de una misma erosión física y vital.
Desde una puesta en escena sobria, planteo una reflexión sobre la explotación laboral y sobre aquello que permanece oculto detrás de toda idea de progreso, los cuerpos que lo sostienen.