EL SUEÑO DE LA SIN RAZÓN
Hay obras que no solo se miran, se habitan. El grabado de Goya llevaba años instalado en mí, el cuerpo caído sobre el cubo, la cabeza hundida entre los brazos. Me daba vueltas, me inquietaba, sin saber por qué, hasta que un día llegó la respuesta. Me veía reflejado en él pero no veía los mismos fantasmas.
Con este autorretrato tomo prestada la imagen para trasladar el concepto a mi tiempo con otra perspectiva. Goya dejó escrito: "La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas." Hablaba de lo que ocurre en el papel, cuando la imaginación de un artista se desliga de la razón.
Yo he trasladado ese concepto fuera del taller. No hablo de la fantasía de un artista, hablo de la realidad colectiva de una época, lo que ocurre cuando una sociedad entera abandona la razón, no sobre una lámina sino en la calle, no en la imaginación sino en los hechos.
Por eso le he dado un giro al título. Ya no es el sueño de un pintor el que produce monstruos imposibles, es la "sin razón" del mundo la que produce monstruos reales, los mismos con los que convivo a diario, los que se deslizan de noche y ocupan mi sueño. El descanso deja de ser refugio y se torna vulnerable.
Me presto a su gesto para decirle: querido y admirado Goya, tu fantasía abandonada de la razón sigue produciendo monstruos imposibles sobre el papel. Pero el mismo abandono produce también monstruos reales, que deambulan por el mundo. Los tuyos y los míos, dos siglos después, no han desaparecido.